Inicio › Entrevista de trabajo › «¿Cuáles son tus puntos débiles?»: cómo responder

«¿Cuáles son tus puntos débiles?»: qué recomiendan las guías de empleo, qué respuestas funcionan y tres ejemplos

Es la pregunta con peor fama y, a la vez, una de las más previsibles. Las guías que publican los servicios de empleo recomiendan cosas opuestas, así que antes de elegir respuesta conviene saber qué está pasando.

Cinco guías, cinco consejos que no coinciden

Antes de escribir tu respuesta, merece la pena saber que quien te aconseja no está de acuerdo. Hemos leído lo que dicen sobre esta pregunta las guías de empleo que publican organismos públicos y universidades, y el panorama es este:

Fuente Qué recomienda para «¿cuáles son tus defectos?» Riesgo si lo sigues al pie de la letra
Junta de Andalucía (guía para demandantes de empleo) Presentar los defectos como aspectos que en realidad pueden ser positivos; su ejemplo: «no puedo parar hasta que acabo una cosa», que refleja entrega y responsabilidad Es el truco más repetido; quien entrevista lo ha oído muchas veces
Lanbide (manual del taller de entrevista) «Podemos explayarnos en los puntos fuertes, pero de los defectos, cuanto menos digamos mejor» Una respuesta demasiado corta puede sonar a que no hay autoconocimiento
EURES (artículo para impresionar a los empleadores) Ser honesto sobre las carencias y explicar cómo piensas cubrirlas, por ejemplo mostrando disposición a aprender Exige tener un plan real; si no lo hay, queda en el aire
Universidad de Salamanca (servicio de inserción profesional) Preparar tus puntos fuertes y débiles y ser capaz de contestar «¿cómo puede minimizar los puntos débiles? ¿Y resaltar los fuertes?» Obliga a pensarlo antes, no es una fórmula lista
Universidad de Alicante (GIPE y Centro de Empleo) Preparar argumentos para tus puntos débiles y convertirlos en aprendizajes, centrándote en resultados Si no hay un aprendizaje concreto, suena a frase hecha

No hay una regla universal. Lo que sí se desprende de la comparación es que las cinco fuentes piden preparación: ninguna sugiere improvisar, y ninguna de ellas propone responder «no tengo». Y tres de las cinco (EURES, Salamanca y Alicante) plantean la misma jugada de fondo: reconocer algo real y mostrar qué haces con ello.

Cómo leer estas diferencias: la guía andaluza trae ejemplos fechados en 2002 (su carta de agradecimiento lleva esa fecha), así que conviene leer sus consejos como los de su época. Nuestra lectura es que el truco de la virtud disfrazada aporta poco porque quien entrevista lo ha oído muchas veces, mientras que una debilidad real, acotada y con plan sí da información.

Qué quiere saber realmente quien pregunta

La pregunta nunca va de que confieses un defecto. Va de tres cosas:

Autoconocimiento

¿Sabes dónde fallas y lo puedes decir sin dramatismo? Lanbide incluye esta pregunta en el bloque de personalidad, junto a «cualidades y defectos».

Honestidad

¿Lo que cuentas es creíble? Una respuesta sin ninguna carencia real, o una que coincide con la cualidad de la oferta, resta credibilidad.

Capacidad de mejora

¿Qué haces cuando algo se te da mal? Es la parte que EURES subraya: cómo vas a superar la carencia importa más que la carencia.

La pregunta aparece en los listados de todas las fuentes revisadas, incluida la ficha del Portal Europeo de la Juventud, que la formula en versión doble: «¿Cuáles son sus tres puntos fuertes? ¿Cuáles son sus tres puntos débiles?». Es decir: es un clásico, y como tal se preparará mejor que cualquier otra.

Un filtro de cuatro preguntas para elegir tu debilidad

  1. ¿Es real? Si no es verdad, caerá a la primera repregunta. La guía de la Junta de Andalucía avisa de que quien entrevista puede volver a un tema para ver si das respuestas distintas; con una debilidad inventada es fácil.
  2. ¿Es esencial para este puesto? No elijas una carencia que figure entre los requisitos de la oferta. Si el puesto exige atención telefónica diaria, «me cuesta hablar por teléfono» te elimina.
  3. ¿Puedes demostrar que la trabajas? Un curso, un hábito, una herramienta, una forma de organizarte. Sin acción no hay respuesta, solo confesión.
  4. ¿Cabe en dos frases? Más largo se convierte en justificación. Lanbide recomienda no extenderse con los defectos.

Qué tipos de debilidad funcionan

Aquí va una clasificación propia, basada en los criterios de las guías anteriores. Las ejemplificaciones son orientativas; la tuya tiene que ser tu verdad.

Tipo Ejemplo ¿Funciona? Por qué
Carencia técnica secundaria «No manejo todavía el programa de nóminas que ustedes usan» Sí, si no es requisito Es verificable y subsanable con formación
Hábito de trabajo mejorable «Me cuesta delegar y me quedo con tareas que podría repartir» Sí, con ejemplo de cambio Muestra autoconocimiento y evolución
Falta de experiencia en un entorno «Nunca he trabajado en una empresa de más de diez personas» Sí Honesta, y la compensas con adaptabilidad
Competencia social incómoda «Me pongo nervioso al hablar en público» Depende del puesto Es aceptable si el puesto no lo exige y estás practicando
Cualidad disfrazada «Soy demasiado perfeccionista» Poco Muy repetida, poco creíble
Defecto que afecta a lo esencial «Me cuesta cumplir horarios» No Descarta por sí misma
Algo personal o de salud Cualquier condición médica o familiar No hace falta ni se debe pedir La Ley 15/2022 (art. 9.5) impide preguntar por la salud

Tres frases para armar la respuesta

Tomando lo que EURES (reconocer y explicar cómo cerrar la brecha), Salamanca (minimizar la debilidad, resaltar la fortaleza) y Alicante (convertir en aprendizaje) tienen en común, sale una estructura de tres frases:

  1. Reconoce la carencia con un hecho: «Me cuesta delegar».
  2. Muestra el efecto y lo que ya has hecho: «En mi último puesto me quedé varias veces hasta tarde terminando tareas que otro compañero podía haber hecho. Desde entonces reparto la agenda semanal con una lista».
  3. Cierra con la mejora en curso o el resultado: «Ahora termino a mi hora y el equipo ha asumido más responsabilidad».

Es una estructura de método STAR comprimida: situación, acción, resultado, en tres frases.

Tres respuestas completas

Son ejemplos ficticios, pensados para tres puestos distintos. No los copies: sirven para ver cómo se aplica el filtro.

Ejemplo ficticio

Puesto: auxiliar administrativo en una gestoría.

«Mi punto débil es que no manejo todavía el programa de contabilidad que ustedes usan; hasta ahora he trabajado con otro. Hace un mes empecé un curso online de ocho horas del programa y esta semana ya he hecho los ejercicios de facturación. No lo veo como un obstáculo, porque en mi puesto anterior aprendí el otro programa en dos semanas.»

Ejemplo ficticio

Puesto: responsable de turno en una tienda.

«Me cuesta delegar. Antes de ser responsable de turno lo hacía todo yo para que saliera bien, y llegaba a casa agotado. Aprendí a repartir tareas con una hoja semanal con nombre y plazo, y ahora el cierre de caja lo lleva otra persona del equipo, y yo lo reviso. Sigo practicando: me ayuda explicar el porqué de cada tarea.»

Ejemplo ficticio

Puesto: primer empleo como dependiente (sin experiencia previa).

«Como aún no tengo experiencia en un puesto de venta, donde más me falta soltura es en cerrar la venta cuando el cliente duda. En mis prácticas observé cómo lo hacía mi tutora y probé dos frases suyas. Ahora llevo apuntadas cinco preguntas que ayudan a que el cliente decida, y me gustaría seguir mejorándolo con ustedes.»

Qué no incluir en ninguna. Ni una debilidad sanitaria ni una situación familiar. Y menos todavía una excusa («es que en mi anterior empresa no me formaron»). Si la respuesta contiene la palabra «culpa» o apunta a otra persona, vuélvela a escribir.

Si la pregunta viene con trampa

A veces la pregunta se desliza hacia el terreno personal: «¿Algún problema de salud que debamos saber?» o «¿tiene cargas familiares que le limiten?». No son una variante de «puntos débiles». El artículo 9.5 de la Ley 15/2022 establece que el empleador no podrá preguntar sobre las condiciones de salud de la persona aspirante al puesto. Y el Centro de Empleo y el GIPE de la Universidad de Alicante coinciden en la actitud: responder con calma y seriedad que ese asunto no tiene relación con tu idoneidad para el puesto, sin agresividad. (Esta página informa; no es asesoramiento jurídico.)

Respuestas serenas

  • «Prefiero centrarme en lo profesional: puedo hablarle de mi disponibilidad horaria.»
  • «No considero que eso influya en mi capacidad para este puesto.»
  • «Puedo asegurar que cumplo los requisitos de la oferta.»

Respuestas que complican

  • Entrar en detalles médicos o familiares para «quedar bien».
  • Discutir a la defensiva en la primera ocasión.
  • Callarte y cambiar de tema sin más, sin reconducir.

La pregunta con otras caras

Casi nunca llega con la redacción exacta. En los listados de las fuentes aparece de varias formas, y conviene reconocer que todas piden lo mismo:

Cómo se formula Fuente donde aparece
«¿Cuáles son sus defectos?» / «¿Cuáles son sus principales cualidades?» Manual de Lanbide
«¿En qué piensa que tiene peor preparación?» Manual de Lanbide
«¿Cuáles son sus mayores virtudes y sus mayores defectos en el desarrollo del trabajo?» Guía de la Junta de Andalucía
«¿Cuáles son sus puntos fuertes y débiles para este puesto?» y «¿Cómo puede minimizar los puntos débiles?» Universidad de Salamanca
«¿Cuáles son las competencias que tendría que desarrollar para este trabajo?» Portal Europeo de la Juventud
«¿Qué ha aprendido de sus errores?» Universidad de Salamanca y Universidad de Alicante

La formulación del Portal Europeo de la Juventud («competencias que tendría que desarrollar») es la más amable, y de hecho es la más fácil de contestar con el esquema de tres frases: dices qué te falta, qué estás haciendo y qué quieres conseguir. Si te la plantean así, responde con una competencia que el propio puesto te permita desarrollar: es lo que más cuadra con el interés por quedarte.

Un banco de planes de mejora creíbles

Una debilidad sin plan es una confesión. Un plan mínimo cabe en una frase, siempre que sea verificable. Esta tabla relaciona carencias habituales con acciones que puedes hacer en una semana y contar con verdad:

Carencia Acción creíble Cómo la cuentas
Programa que usa la empresa Curso gratuito o tutorial de unas horas y un ejercicio hecho «Esta semana he completado el módulo de facturación»
Hablar en público Exponer en un grupo pequeño (asociación, clase) «Voy a un taller mensual y he hecho tres exposiciones»
Delegar Lista semanal de tareas con nombre y plazo «Reparto la lista cada lunes»
Inglés hablado Intercambio de conversación semanal o curso de nivel «Tengo una hora de conversación a la semana»
Organización del tiempo Agenda con bloques y revisión semanal «Planifico los viernes la semana siguiente»
Falta de experiencia en el sector Voluntariado, práctica no laboral o proyecto propio «He colaborado dos meses en una asociación del sector»
Dificultad para decir que no Regla de dar la respuesta en 24 horas «Respondo en 24 horas, tras mirar la carga»

Cualquiera de estas acciones solo funciona si la haces antes de la entrevista. Contar un plan que no existe es lo mismo que inventar la debilidad.

Cinco debilidades típicas, analizadas

«Me cuesta hablar en público»

Se oye mucho y es honesta. Pero antes de usarla, mira la oferta: si el puesto incluye reuniones, formaciones o atención a grupos, es una carencia esencial. Si no las incluye, funciona con acción: «Antes me bloqueaba al presentar; ahora hago una exposición mensual en mi asociación». El Portal Europeo de la Juventud incluye en su ficha preguntas sobre hablar en público («¿Se siente cómodo al hablar en público?», «¿Cuándo fue la última vez…?»), así que es un territorio frecuente: prepara la respuesta con un ejemplo concreto.

«Soy demasiado perfeccionista»

Es la versión más repetida del truco de la virtud disfrazada. Si de verdad es tu caso, dale una consecuencia real: «Revisaba tres veces cada informe y tardaba más que mis compañeros; ahora fijo un límite de dos revisiones». Con una consecuencia y un cambio, ya no es una frase hecha.

«Me cuesta decir que no»

Funciona si muestras que lo has gestionado: «Me cargaba de tareas por no decir que no. Ahora, antes de aceptar, miro mi lista y propongo una fecha». Evita que parezca falta de límites: lo que se quiere ver es criterio.

«No tengo experiencia en [sector]»

Es la más honesta cuando de verdad falta, y es muy buena si compensas con otro tipo de evidencia (estudios, prácticas, voluntariado). EURES lo plantea para quien tiene menos trayectoria: usar ejemplos de estudios o de la vida cotidiana. Desarrollamos este recurso en la página de entrevista sin experiencia.

«Me pongo nervioso en las entrevistas»

Aunque parezca una buena confesión, no es una debilidad laboral sino de la situación, y la entrevista ya muestra cómo la gestionas. El Portal Europeo de la Juventud propone algo mejor: decirlo en voz alta si estás muy nervioso, porque la tensión se nota igualmente y nombrarla reduce el estrés. Una frase breve al empezar sirve más que usarlo como respuesta a esta pregunta.

Si ya has dado una mala respuesta

Pasa. Una debilidad mal elegida, una respuesta demasiado larga, una frase que suena a queja. Las guías de orientación ofrecen un mismo recurso: corregir con naturalidad. La complutense recomienda tomarse tiempo antes de responder a las preguntas que parecen peligrosas y no irritarse; la andaluza insiste en no mostrarse a la defensiva. Una forma práctica de rectificar es añadir, antes de cerrar la entrevista, una frase como «Antes dije que… quería matizarlo: lo que quise decir es…». No desmonta la respuesta; muestra capacidad de reflexión, que es justo lo que busca la pregunta.

Si te piden tres debilidades, no una

El Portal Europeo de la Juventud formula la pregunta en plural: «¿cuáles son sus tres puntos débiles?». Si te la plantean así, no tiene sentido apilar tres del mismo tipo. Una combinación equilibrada, que es nuestra sugerencia, sería una carencia técnica secundaria (un programa que aún no dominas), un hábito de trabajo mejorable (delegar, planificar) y una falta de experiencia en un entorno concreto (una empresa grande, un sector). Las tres admiten un plan de mejora distinto y ninguna afecta al núcleo del puesto. Y si solo te piden una, escoge la que tenga la acción de mejora más reciente y verificable.

La otra mitad: los puntos fuertes

La Universidad de Salamanca pregunta en su guía: «¿Cómo puede minimizar los puntos débiles? ¿Y resaltar los fuertes?». Es una invitación a preparar las dos listas a la vez. EURES añade un detalle útil sobre los fuertes: puedes mencionar habilidades personales que no figuran en la oferta si te ayudarían a destacar. Para los fuertes, el truco es el mismo que para los débiles: cada cualidad con su prueba. «Soy organizada» no vale; «llevo el calendario de turnos de ocho personas con una hoja compartida» sí.

Cómo ensayarla

  • He elegido una sola debilidad real y no esencial para este puesto.
  • Puedo decirla en dos o tres frases, con una acción concreta.
  • Tengo un dato (curso, hábito, resultado) que la respalda.
  • No he usado una «virtud disfrazada» (perfeccionista, trabajo demasiado).
  • Tengo preparados también tres puntos fuertes, cada uno con su ejemplo.
  • Sé cómo reconducir una pregunta personal sin discutir.
  • La he dicho en voz alta, mejor grabada, y suena a mí.

Como último apoyo, mira tu currículum y la oferta juntos. Si la debilidad que has elegido aparece en uno de los requisitos, cámbiala; si no aparece, estás en el terreno que recomiendan las cinco fuentes.

Te puede interesar

Fuentes consultadas

Última revisión: 30-10-2026. Plantillas de uso personal y gratuito. Cómo trabajamos.