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Currículum con discapacidad: si decirlo, en qué momento y con qué palabras

No existe una casilla obligatoria para contarlo. Lo que sí hay es una decisión personal con ventajas e inconvenientes en cada momento del proceso, y conviene tomarla con la información delante.

Vista previa del currículum de ejemplo «Currículum con discapacidad»: diseño Turno en verde: banda de color con el nombre, chapas de datos y tablas con filas alternas para experiencia y formación. Con datos ficticios y los apartados perfil, experiencia profesional, formación, idiomas e informática y información adicional.

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La pregunta previa: ¿hay que ponerlo?

No. En un currículum no hay ningún apartado que obligue a declarar una discapacidad, y la ley de igualdad de trato (Ley 15/2022) incluye la discapacidad entre los motivos por los que nadie puede ser discriminado, también en los criterios de selección de personal (artículos 2 y 9 de la norma). Quien decide si lo cuenta, cuándo y con cuánto detalle eres tú.

Dicho esto, hay situaciones en las que mencionarlo ayuda de forma práctica: cuando la oferta es de una empresa que busca cubrir su cuota de reserva, cuando necesitas un ajuste en el puesto desde el primer día o cuando prefieres que el tema esté claro desde el principio para no tener que explicarlo más tarde. Y hay situaciones en las que no aporta nada al lector y lo desvía de lo que sabes hacer. Esta página no te dice qué elegir; te da las piezas para elegir bien.

Tres momentos posibles para contarlo

Momento Ventaja Inconveniente Cuándo suele encajar
En el propio currículum Lo sabe el lector desde el principio; las ofertas con cupo de reserva lo identifican enseguida Lo ve alguien que todavía no sabe cómo trabajas; puede condicionar la primera lectura Ofertas dirigidas a personas con discapacidad, o cuando el ajuste es imprescindible
En la carta o el correo Puedes acompañarlo de una frase sobre lo que aportas y lo que necesitas Hay que escribirlo con cuidado para que no ocupe más espacio que tu perfil Candidaturas espontáneas a empresas con programas de inclusión
En la entrevista o al aceptar la oferta Conoces ya al interlocutor y puedes hablar de soluciones concretas Si el ajuste es necesario para hacer la prueba, hay que pedirlo antes Cuando la discapacidad no afecta al desempeño del puesto o está resuelta con medios propios

No hay un momento correcto para todo el mundo. Lo habitual es que dependa del tipo de oferta y de si necesitas algo concreto de la empresa. Si necesitas un ajuste para la entrevista (acceso al local, intérprete, tiempo adicional en una prueba), pídelo cuando te citen, no al llegar.

Qué significa «grado reconocido»

La Ley General de derechos de las personas con discapacidad define quién se considera persona con discapacidad a efectos de la norma (artículo 4). Incluye a las personas con deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales previsiblemente permanentes y, además, a quienes tienen reconocido un grado igual o superior al 33 %. Esa cifra es la que suele aparecer en las ofertas con reserva de plazas.

Por eso, cuando alguien decide mencionarlo, la fórmula más útil para el lector es objetiva y breve: «Discapacidad reconocida (grado 33 % o superior)». Si tu grado es mayor y quieres indicarlo, puedes, pero el lector no suele necesitar la cifra exacta.

Lo que no hace falta (y suele convenir evitar) es describir el diagnóstico. El currículum no es un informe médico, y la ley de igualdad de trato recoge que el empleador no puede preguntar por las condiciones de salud de la persona candidata. Cuenta lo que se necesita para trabajar, no la historia clínica.

Tres niveles de redacción

Elige el nivel que encaje con tu decisión. Los textos son ejemplos de redacción, no plantillas obligatorias.

Nivel 0: no mencionarlo. El currículum se escribe como cualquier otro. Es una opción perfectamente legítima. Si más tarde necesitas un ajuste, lo hablarás con la empresa en el momento oportuno.

Nivel 1: mención mínima. Una línea en datos personales o al final: «Discapacidad reconocida (grado 33 % o superior)». Sirve para ofertas con cupo.

Nivel 2: mención con contexto. Una línea más, orientada a lo práctico: «Discapacidad reconocida (grado 40 %). Trabajo sin necesidad de adaptaciones salvo aviso visual en lugar de llamada telefónica».

La diferencia entre los niveles 1 y 2 es que el segundo ahorra una conversación: el lector ve a la vez que existe la discapacidad y que está resuelta o encauzada. No hace falta extenderse más.

Qué dice la normativa y por qué importa en la búsqueda

Cuatro piezas de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad (texto consolidado del BOE) sirven para entender el contexto de las ofertas:

  • Cuota de reserva (artículo 42): las empresas públicas y privadas con 50 o más trabajadores deben tener al menos un 2 % de la plantilla con discapacidad. La propia norma contempla excepciones parciales o totales por convenio o por opción voluntaria, siempre con medidas alternativas. Por eso algunas ofertas lo indican expresamente.
  • Adaptación del puesto (artículo 40): las empresas deben adoptar medidas adecuadas de adaptación y accesibilidad para que las personas con discapacidad puedan acceder al empleo, desempeñarlo y progresar, salvo que suponga una carga excesiva, valorada según ayudas públicas, costes y tamaño de la empresa.
  • Formas de empleo (artículo 37): la ley distingue empleo ordinario (incluido el empleo con apoyo), empleo protegido y empleo autónomo.
  • Orientación y colocación (artículo 38): los servicios públicos de empleo y las agencias de colocación autorizadas orientan y colocan a las personas con discapacidad que buscan empleo. Con tu consentimiento, el tipo y el grado de la discapacidad se registran en el sistema público de información de empleo.

Ninguna de estas piezas te obliga a escribir nada en el currículum. Sirven para saber qué pedir y a quién.

Un caso entero: Raúl, auxiliar administrativo con discapacidad auditiva

Raúl tiene 31 años, un ciclo de Grado Superior en Administración y Finanzas y cuatro años en gestoría. Tiene una discapacidad auditiva con grado reconocido del 40 %. Se presenta a una oferta de una empresa de servicios que menciona expresamente la inclusión. Elige el nivel 2.

Observaciones sobre el ejemplo:

  • La mención de la discapacidad ocupa una línea y está fuera del perfil: el perfil habla de lo que Raúl sabe hacer.
  • La línea dice qué se necesita (un canal de contacto) sin explicar el diagnóstico.
  • Las tareas llevan cifras o verbos concretos; el lector tiene lo mismo que en cualquier otro currículum.
  • La mención no sustituye al resto: si se quita esa línea, el documento sigue siendo un buen currículum.

Cómo hablar de lo que necesitas sin que parezca una lista de condiciones

El lector tiene dos preguntas implícitas: qué necesita esta persona y cuánto cuesta que lo tenga. Se contestan mejor con hechos que con generalidades. Compara:

Ayuda al lector

  • «Utilizo un sistema de avisos visuales en lugar de llamadas».
  • «Mi puesto de trabajo actual no necesita ninguna adaptación».
  • «Necesito que el local de la entrevista tenga acceso sin escalones».
  • «Para pruebas escritas puedo necesitar tiempo adicional; lo comento al ser citado».

Deja preguntas abiertas

  • «Tengo ciertas limitaciones».
  • «Pero soy muy trabajador» (como si fuera una compensación).
  • Cualquier detalle del diagnóstico o del tratamiento.
  • Una disculpa por mencionarlo.

Cuando las adaptaciones son del tipo que la empresa debe estudiar (artículo 40), basta con decir qué sería útil y dejar que la conversación siga con la persona de recursos humanos. No es necesario negociar por escrito.

Qué no cambia en el currículum

La discapacidad no modifica lo esencial: el currículum se juzga por lo que has hecho y por lo que sabes hacer. Algunas reglas de forma que importan más de lo que parece:

  1. Una página si es posible. El lector que revisa ofertas con cupo suele recibir muchas candidaturas. Las plantillas de una columna y la versión compacta ayudan.
  2. Cifras antes que adjetivos. «60 facturas semanales» comunica mejor que «muy organizado».
  3. Un correo profesional y un teléfono que se pueda usar. Si prefieres que te contacten por escrito, dilo en la línea de contacto en lugar de dejar un teléfono que no vas a atender.
  4. Referencias solo si las piden. Y avisa antes a quien vayas a citar.

Si es una de tus primeras candidaturas, la guía de currículum sin experiencia tiene un método para sacar material de estudios, voluntariado y tareas puntuales.

Entrevista: cuatro frases útiles

Aunque el currículum haya sido discreto, la entrevista es el momento de hablar con naturalidad de lo que haga falta. Cuatro formulaciones breves:

  • Para abrir el tema: «Tengo reconocida una discapacidad; no afecta a la tarea del puesto, pero quería que lo supieras».
  • Para pedir un ajuste de la prueba: «Para la prueba escrita necesitaría tiempo adicional; ¿es posible?».
  • Si te preguntan por la cuota de la empresa: «Sí, tengo reconocido el grado, puedo aportar el certificado».
  • Si el tema te incomoda: «Prefiero centrarme en el puesto; si hace falta alguna adaptación, la hablo contigo».

Tienes derecho a no dar más información de la necesaria. La ley de igualdad de trato prohíbe la exclusión por este motivo en el acceso al empleo, y el empleador no debería preguntar por tu estado de salud.

Dónde pedir orientación

  • Servicios públicos de empleo: según el artículo 38 de la ley, orientan y colocan a personas con discapacidad. Pregunta en tu oficina de empleo por el servicio específico de tu comunidad autónoma.
  • Entidades del sector de la discapacidad: muchas ofrecen orientación laboral gratuita y bolsas de empleo. Busca la más cercana a tu localidad.
  • El currículum en formato europeo: si lo prefieres, Europass permite construirlo online; sus consejos incluyen adaptar el documento a cada oferta y mantener el lenguaje claro.

Los datos de esta página proceden de los textos consolidados del BOE consultados el 29-10-2026. Esos textos son informativos y sin valor jurídico; para cualquier trámite concreto, consulta la publicación oficial o a un profesional.

El mismo mensaje en tres versiones de correo de candidatura

La decisión sobre cuándo contarlo se concreta en el cuerpo del correo con el que envías el documento. Estas son tres redacciones posibles para el mismo perfil (datos ficticios), de la más discreta a la más explícita. Ninguna es mejor que otra: dependen de la oferta y de lo que necesites de la empresa.

Versión Texto del correo (resumen) Cuándo encaja
Sin mención «Adjunto mi currículum para el puesto de auxiliar administrativo. Cuento con cuatro años de experiencia en facturación y archivo.» La discapacidad no afecta al puesto y no necesitas ningún ajuste
Mención breve «Adjunto mi currículum. Tengo reconocida una discapacidad (grado 33 % o superior), por si resulta útil para la oferta.» La oferta menciona cupo de reserva o programas de inclusión
Mención con ajuste «Adjunto mi currículum. Tengo reconocida una discapacidad; para la entrevista prefiero contacto por correo y una sala con buena iluminación.» Necesitas algo concreto para el proceso de selección

Observa el patrón: la primera frase habla del puesto, la mención va después y ocupa menos espacio que el perfil profesional. Es una manera de cuidar el orden de lectura sin esconder nada.

Una regla útil para revisar el correo: si borras la frase sobre la discapacidad y el mensaje sigue siendo claro y completo, está bien equilibrado. Si el correo solo se entiende con esa frase, el protagonismo está mal repartido.

Preparar el proceso de selección: qué puedes pedir y cuándo

Cuando te citan a una entrevista o a una prueba, es el momento de hablar de lo práctico. Pedir un ajuste razonable con antelación suele facilitar las cosas a ambas partes, porque la empresa tiene tiempo de organizarse. Una lista de comprobación para los días previos:

  • Confirma por escrito la fecha, la hora y el lugar exacto de la cita.
  • Si el acceso físico es una cuestión, pregunta por la entrada accesible y el recorrido hasta la sala.
  • Si hay pruebas escritas o con ordenador, pregunta cuánto duran y si es posible adaptar el tiempo o el formato.
  • Si necesitas un intérprete, un sistema de apoyo o un canal de comunicación distinto, pídelo con días de margen.
  • Lleva una copia del certificado si crees que te lo pedirán, pero no lo entregues si no te lo piden expresamente.
  • Prepara una respuesta corta por si te preguntan cómo organizarías el trabajo (ver la sección anterior de frases útiles).

Tres errores de planteamiento que se repiten

Justificarse de más

Escribir tres líneas de explicación sobre la discapacidad hace que el lector se pregunte qué se esconde detrás. Una línea objetiva resulta más tranquilizadora que un párrafo defensivo.

Convertirlo en el único argumento

Un currículum que solo se apoya en la discapacidad para pedir una oportunidad pierde fuerza. La experiencia y las tareas deben ser el centro; la mención es un dato complementario.

Pedir ajustes sin explicar el beneficio

Un ajuste lo entiende mejor quien ve que permite hacer bien el trabajo. Formúlalo desde la tarea («con un aviso visual puedo atender los pedidos urgentes»), no solo desde la necesidad.

Cómo reaccionar si una pregunta de la entrevista incomoda

En algún momento puede aparecer una pregunta que roza lo médico o lo personal: la causa, la evolución, si has pedido bajas. No estás obligado a contestar con detalle, y tienes tres vías de respuesta que mantienen la conversación en un tono profesional:

Redirigir hacia el puesto

  • «Prefiero no entrar en detalles médicos; lo relevante es que puedo hacer estas tareas».
  • «Eso no afecta al desempeño; ¿quieres que te cuente cómo organizo mi trabajo?».
  • «Si hay algo concreto del puesto que te preocupe, dímelo y lo comentamos».

Respuestas que alargan el problema

  • Entrar en el historial clínico completo.
  • Responder a la defensiva o con ironía.
  • Prometer más disponibilidad de la que puedes ofrecer solo por agradar.

Si sientes que has sido discriminado en un proceso de selección, anota la fecha, el medio y las palabras exactas, y guarda los correos. La Ley 15/2022 citada en las fuentes de esta página es el punto de partida para informarte sobre tus derechos; para un caso concreto, consulta con un profesional o con una entidad especializada antes de tomar ninguna decisión.

Una revisión final desde el punto de vista del lector

Antes de enviar, léete el documento como si fueras quien lo recibe sin conocerte. Hazte tres preguntas: ¿entiendo qué sabe hacer esta persona?, ¿entiendo qué necesita, si necesita algo? y ¿tengo ganas de llamarla? Si las dos primeras respuestas son claras y la tercera es sí, el documento cumple su función, con o sin mención de la discapacidad.

Fallos de forma que conviene revisar

  • Mención perdida a mitad del texto. Si lo cuentas, ponlo en un lugar fácil de localizar (cabecera o línea final), no dentro de un párrafo.
  • Dos versiones del currículum con datos distintos. Si envías una con mención y otra sin ella, mantén fechas, empresas y títulos idénticos.
  • Certificados caducados. Si el certificado de discapacidad tiene vigencia limitada, revisa que esté al día antes de ofrecerlo.
  • Suposiciones sobre el puesto. No escribas «no puedo trabajar en X»; di qué sí puedes hacer.
  • Perfil vacío de contenido. Un currículum que solo habla de la discapacidad y no de tareas y logros deja al lector sin lo que necesita para decidir.

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Fuentes consultadas

Última revisión: 29-10-2026. Plantillas de uso personal y gratuito. Cómo trabajamos.